(Zárate 15’ y Carrol
75’; Cahill 55’)
Después
del apoyo incondicional mostrado por el club “blue” hacia su entrenador durante
el pasado mes, Mourinho se sentía todavía con ganas de afrontar el proyecto y
sobre todo con confianza en si mismo. Una vez declarada la guerra a Eva Carneiro, Hazard y a la prensa, al más puro estilo “The Special One”, entiendo que el propio Mourinho
sabe que sus opciones de seguir en la Premier League durante mucho tiempo se
han ido por la borda. Lo que no parece entender Mourinho es que en este deporte
a veces, es más importante tener el apoyo de la prensa que de tu propio club.
A
principio de temporada se habló de lo difícil que lo tenía el Chelsea para
optar a ganar la Premier League este año, ahora ya estamos hablando de si será
capaz de entrar en puestos europeos, yo no lo dudo.
El
partido no empezaba mal para el Chelsea en cuanto a juego, pero lo que está
lastrando el año del Chelsea, los fallos incomprensibles en defensa, dieron el
primero gol a Zárate, si bien es cierto, fue un gran gol. Un gol anulado a Cesc
Fábregas y una segunda amarilla a Matic, encendían la caldera en ebullición de
Mourinho tiene por cabeza, haciéndola estallar, intentando entrar en el vestuario
de los árbitros a hacer que le expulsaran.
El
Chelsea afrontaba la segunda parte con un jugador menos y con un entrenador que
parece querer estar ausente toda la temporada. El empate vino de las botas de
Cahill al más puro estilo premier, buen balón colgado de córner que queda
muerto en el área y acaba siendo gol. El Chelsea no era claro en sus ocasiones
hasta que un gol de cabeza de Carroll sentenció un encuentro en el que los “blues”
en decadencia poco podían hacer, al menos, con esa actitud.
El Chelsea queda huérfano, con 11 puntos de 30 posibles, decimoquinto en la tabla. Un gran West Ham se coloca tercero a solo un punto del Manchester City.
El
Chelsea tiene dos caminos, seguir la caída libre o aceptar errores y levantarse.
Ambos pasan por Mourinho.
By @Hilldegarn

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